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Practicar SUP en Cusco y Puno

 

* Laguna Waypo, Cusco

Uno de los viajes más memorables y placenteros, llenos de aventura y mucha emoción, fue el viaje que hicimos a Andahuaylas, Cusco, y Puno por dos semanas. Salimos mi esposo, yo y nuestra perrita Airedale terrier un viernes por la mañana, con nuestra Ford Econoline E-350 de doce pasajeros, que la habíamos convertido en nuestra casa. Los asientos de atrás fueron acomodados de tal forma que pudimos poner un colchón de una plaza encima y se transformó en nuestra cama para casi todo el viaje.

La primera noche dormimos dentro de un fundo de naranjas y mandarinas. Jose Eduardo Saco Vertiz, amigo y dueño del fundo, nos dio un espacio donde estacionar nuestro carro por la noche. Al día siguiente tomamos un rico desayuno en el mercado y empezamos nuestro rumbo hacia la sierra.

Pasamos por Puquio y Pampachiri, visitamos Pancula (o la aldea de los pitufos) y tras un largo viaje, finalmente llegamos a la laguna de Pacucha, en Andahuaylas. El lugar tiene varios restaurantes turísticos, seguido de casas de pescadores y ganaderos. Hay un colegio en el lado opuesto al acceso de entrada y uno puede recorrer todo el perímetro de la laguna en carro. Por la tarde paseamos por la zona y dormimos en el carro junto a las vacas y otros animales, bajo la luna inmensa llena de estrellas. Al día siguiente, unos niños de la zona nos acompañaron a remar en el paddle. Se nos unió también un señor que le interesó bastante el deporte. Se podía ver cómo todos los lugareños se sorprendían de tan increíble deporte, ellos están acostumbrados a entrar a la laguna nadando o en bote, pero nunca al mismo nivel del agua. Este día entramos con tablas anchas para las personas que se animaron a meterse por primera vez y yo y mi esposo usamos unas de ancho 32”, más versátiles y para agarrar más velocidad en corto tiempo.

A mediodía salimos rumbo al Valle Sagrado, pasamos por Abancay y Curahuasi. Teníamos planeado quedarnos por tres días, pero al final nos quedamos 5 días en el hotel Villa Urubamba. Tenían un desayuno buffet espectacular, una vista hermosa y muy acogedor. Todos los días remamos en SUP, los primeros días en la laguna Waypo, donde vimos que este deporte es cada vez más conocido. Ahí opera la empresa Waypo Green, que ofrecen tours de SUP y tienen sus instalaciones frente a la laguna. Lo maravilloso de ese sitio es que puedes ver los grandes nevados como el Salcantay y Sahuasiray. Usamos tablas anchas, 9’0 x 35” y 10’0 x 35, las más recomendadas por su estabilidad. También llevamos un paddle kayak, que es una tabla de 9’0 x 35” dos hendiduras  para los pies y cuenta con un asiento removible.

Luego de varios días de remadas, paseamos en bicicleta por Maras e hicimos trekking, luego dejamos la gran ciudad para irnos a Puno. Era primera vez que los tres remábamos en el lago, que parece el mar por su extensión y por las olas que a veces llegan hasta dos metros de alto! Remamos por entre los caminos de juncos que los pescadores han trazado, vimos muchos tipos de peces y aves, respiramos aire puro y sobre todo nos desconectamos del mundo.

El regreso fue largo y tranquilo, pasamos por Arequipa y por toda la costa sur del Perú. Regresamos renovados, luego de respirar aire puro por tanto tiempo. Este tipo de experiencias nos ayudan a conectarnos con nosotros mismos. A veces es difícil decir “¡sí, vamos!”, pero las personas que realmente se aventuran a viajar, ¡descubren que el mundo no tiene límites!

 

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